Barrio, vecindad, participación, memoria, identidad

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La jornada de ayer nos llevo de un lado a otro de Barcelona y quizá haya sido la más operativa en términos de gestión.

Pasamos parte de la mañana en la residencia y conocimos a otra nueva residente Sonya Bogda, una dibujante/pintora ruso americana, recién llegada de Chicago.

Posteriormente vimos una larga charla con Mireia Estrada, responsable de Jiwar y acabamos perfilando lo que será nuestro acuerdo de colaboración para intercambio de residentes. De momento ya estamos trabajando con la propuesta de Anne Murray.

Salimos luego al Pou de la Figuera, donde ya habíamos estado días antes, y ayer fuimos para entrevistarnos con el equipo que lleva el Casal.  Nos reciben Aida y Marta y nos explican la historia del movimiento vecinal desde que en los ochenta queda vacío el espacio entre calles y durante años el ayuntamiento lo deja abandonado sin ninguna propuesta. Los vecinos se organizaron y reclamaron un uso comunitario. Tras vicisitudes administrativas los vecinos consiguen adecuar el espacio con un parque, un espacio deportivo y un huerto y el ayuntamiento construye un pequeño Casal que empieza a gestionar una empresa que ya se ocupaba de otro casual próximo. Tras unos años se les plantea a los vecinos la posibilidad de ocuparse de su gestión y con este objetivo se constituye una federación  de colectivos del barrio para administrar una dotación económica que entre otras partidas incluye la contratación  de los dos técnicos actuales.  Todo esto y otras informaciones del proceso que compartieron generosamente con nosotros nos resultó de gran interés por la similitud con la plataforma del Espacio Vecinal Arganzuela y su solicitud de cesión  de uso del Mercado de Frutas y Verduras de Legazpi.

  


Después de la charla nos enseñaron el casal y pudimos ver una parte que queda de la exposición “Tela de vidas” que formo parte del trabajo de  una residente en Jiwar, dedicada a recoger testimonios populares de vida, a través de prendas de ropa. En una de las fotos vemos a Mireia, gestora de Jiwar, que participó en la obra textil.
                                           

 

 

 

De forma inesperada, Aida nos descubre la casa ocupada donde tuvieron lugar los incidentes del llamado 4-F, documentados cinematográficamente en “Ciutat morta” y tema con el que hemos trabajado en otros proyectos; era el Palau Alos, hoy centro juvenil.

 

 

 

Comimos en Mescladis el espacio que ya presente unos días antes, dedicado a la integración de personas migrantes a través de la cocina y la hostelería. El lugar, sus camareros y el menú, impecables. Comimos ensalada marroquí, albondigas de ternera con verduras y Macedonia de frutas en infusión de hibisco, en una mesa de terraza, y a un precio de 13 E. Tuvimos también una conversación por teléfono con su responsable Martin Habiague para estudiar una posible residencia en Madrid y que puedan contar allí su experiencia.


Durante la tarde estuvimos en el Taller de Historia de Gracia. Es la misma entidad con la que visitamos el refugio antiaéreo de la Pl. del Diamante. Charlamos con Ruben Padilla y con el director del Taller, Josep Maria Contel, un erudito autodidacta, que nos deleitó con la historia de Gracia, de sus fiestas, edificios, desarrollo des Vila a barrio de Barcelona, etc. Nos enseñaron también la casa donde se aloja el Taller, una casa modernista, con unas galerías en torno a un pozo que en su día proporcionó agua mineromedicinal radiada para una farmacia en Barcelona, allá por 1905. Hablamos también de los refugios, y de los desarrollos histórico-urbanísticos después de la guerra.

Finalmente discutimos diversos aspectos sobe la colonia Pico del Pañuelo y empezamos a definir una colaboración para realizar allí una residencia que tenga como objeto la historia de la colonia y también la creación y formación  de un grupo vecinal de estudio de la historia de Arganzuela, formado metodológicamente por ellos y aprovechando su larga experiencia en este campo de la historia local.

  


De regreso a la residencia charlamos con Ilana Crispi, californiana, a quien presente ayer. Hablamos de residencias, de su curso en Barcelona sobre arte para alumnos norteamericanos, de fiestas, de religiones culturales y del idioma de sus abuelos, el “ladino”, un idioma de los judíos en Grecia, hoy casi desaparecido.

Un día muy completo, una apoteosis para nuestra residencia en Jiwar.

Juanjo Diaz

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